La reacción de la organización se produjo después de que trascendiera la inconformidad del delantero del Al Nassr con el manejo de las contrataciones en los clubes controlados por el PIF, entidad estatal que administra a cuatro de los equipos más importantes del fútbol saudí. Ante esta situación, la liga hizo llegar a varios medios un pronunciamiento oficial en el que defendió su modelo de gestión.
Según el comunicado, la Saudi Pro League opera bajo un principio de independencia institucional, en el cual cada club cuenta con su propia junta directiva, ejecutivos y dirección deportiva. En ese contexto, las decisiones sobre fichajes, gasto y estrategia deportiva recaen exclusivamente en cada institución, dentro de un marco financiero común diseñado para garantizar la sostenibilidad económica y el equilibrio competitivo del campeonato. Te invito a leer: Cristiano Ronaldo se niega a jugar con Al-Nassr: ya son dos partidos seguidos
La liga destacó además el papel de Cristiano Ronaldo desde su llegada al Al Nassr, reconociendo su compromiso y su influencia en el crecimiento del club. No obstante, subrayó que, como cualquier jugador de élite, su deseo de ganar no le otorga potestad para incidir en decisiones que corresponden a otros clubes o a la estructura general de la competición.
El pronunciamiento también hizo referencia a los recientes movimientos del mercado de invierno, señalando que las diferencias en los refuerzos entre los equipos obedecen a decisiones individuales de cada club, adoptadas dentro de los límites financieros aprobados previamente por la organización.
Más dudas con el futuro de Cristiano
Ronaldo, quien renovó recientemente su vínculo con el Al Nassr por una cifra cercana a los 200 millones de euros anuales, cuenta con una cláusula de rescisión fijada en 50 millones de euros, mecanismo que podría habilitar una eventual salida anticipada. No obstante, hasta el momento no se ha manifestado una intención concreta de activar dicha cláusula, ni se han registrado movimientos oficiales en ese sentido.
De acuerdo con información conocida en el entorno del campeonato saudí, el malestar del futbolista no estaría dirigido hacia su club, sino hacia la gestión global del mercado de fichajes por parte del PIF, fondo soberano que controla, además del Al Nassr, a Al Hilal, Al Ahli y Al Ittihad. Desde la perspectiva del jugador, esta política habría afectado el equilibrio competitivo y, en particular, las aspiraciones deportivas de su equipo. Lea aquí: Martha Bayona, ciclista colombiana, suspendida por UCI: ¿Hubo dopaje?
El descontento se habría acentuado tras los refuerzos realizados por otros clubes durante el mercado de invierno, especialmente el caso del Al Hilal, que logró incorporar a Karim Benzema, movimiento que generó comparaciones y cuestionamientos sobre el reparto de recursos y la planificación deportiva dentro de la liga.

