Carlos Alcaraz sigue escribiendo capítulos importantes en el Abierto de Australia. El tenista español ya está en los cuartos de final del primer Grand Slam del año, una instancia que iguala su mejor resultado en Melbourne, alcanzado también en las ediciones de 2024 y 2025, y desde la que persigue un objetivo mayor: levantar por primera vez el trofeo en tierras australianas.
El murciano necesita todavía tres victorias para consagrarse campeón y, de lograrlo, se acercaría a su mejor arranque de temporada como profesional. Hasta ahora, su registro más destacado en un inicio de año fue el de 2023, cuando sumó ocho triunfos consecutivos. En esta edición, avanzar a semifinales le permitiría seguir en esa línea ascendente. Lea: Novak Djokovic: 400 victorias de camino a octavos en el Abierto de Australia
Su próximo desafío será este martes frente al australiano Alex de Miñaur, actual número seis del mundo, un rival al que Alcaraz ha vencido en las cinco ocasiones previas en las que se han enfrentado. El historial reciente refuerza la confianza del español, que además atraviesa un momento sólido desde lo deportivo.

El servicio, una de las claves del Alcaraz en Australia
Más allá de los resultados, uno de los focos de atención ha sido el servicio de Alcaraz. En su triunfo sobre Tommy Paul, que le abrió las puertas de los cuartos de final, el número uno del mundo mostró estadísticas destacadas: no cometió dobles faltas, conectó el 70 % de sus primeros saques y ganó casi ocho de cada diez puntos con ese golpe, además de un 68 % con el segundo servicio.
Ese ajuste técnico no pasó inadvertido, ni siquiera para Novak Djokovic. El serbio, máximo ganador de Grand Slam en la historia, bromeó públicamente sobre el parecido del movimiento. Alcaraz respondió con el mismo tono distendido tras el partido en la Rod Laver Arena: “Sí. Escuché eso. Tengo el contrato por ahí, ¡pero aún no lo he visto!”.

El español explicó que, cuando comenzaron a circular los videos del nuevo gesto técnico, encontró un mensaje de Djokovic que decía, en tono jocoso: “¡Está bien, tienes que pagar!”. Las bromas, según Alcaraz, forman parte del buen ambiente en el vestuario.
A sus 22 años, el tenista busca completar en Melbourne la colección de los cuatro grandes torneos. Hasta ahora, Australia ha sido su asignatura pendiente, tras quedarse en segunda ronda en 2021, tercera en 2022 y ausentarse en 2023 por lesión. Hoy, con el servicio afinado y la confianza en alto, vuelve a intentarlo.

