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Nuevo estadio de béisbol para Cartagena: voces y razones que impulsan el proyecto

Cartagena revive el debate sobre un nuevo estadio de béisbol. Dirigentes, exjugadores y periodistas coinciden en que la ciudad necesita un escenario moderno, digno de su historia y de su afición.

Nuevo estadio de béisbol para Cartagena: voces y razones que impulsan el proyecto

Maqueta Estadio 11 de Noviembre.//CORTESÍA

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Cartagena respira béisbol. Es parte de su ADN, de su ritmo caribe, de esa pasión que vibra entre el eco de los bates y el murmullo de las gradas. Desde hace más de siete décadas, el estadio Once de Noviembre ha sido el escenario de esa devoción. Construido en 1947 para la IX Serie Mundial de Béisbol, se convirtió en símbolo y testigo de hazañas, sueños y generaciones que crecieron con el guante en la mano y la mirada puesta en las Grandes Ligas.

Pero el tiempo no perdona. Hoy, el llamado “Templo del béisbol colombiano” luce envejecido, con estructuras que ya no responden a las exigencias del deporte moderno ni a la experiencia que merecen los aficionados. Cartagena, la cuna del béisbol nacional, reclama un nuevo escenario a la altura de su historia y de su gente. Lea: Talentos de la pelota van por el sueño MLB en el Torneo de Béisbol de Desarrollo

Hace unos días, en un centro comercial de Barranquilla, me encontré con Julio Farah, dirigente deportivo y exjugador del recordado equipo de Colchones Baracak. Entre recuerdos y nostalgia, soltó una frase que me marcó: “Ya es hora de que Cartagena tenga su propio estadio nuevo, como el Édgar Rentería de Barranquilla. Porque el béisbol nació en Cartagena, y aquí debe renacer con fuerza”.

Esa conversación encendió una idea que no deja de dar vueltas: ¿por qué no soñar otra vez en grande?

Julio Farah, dirigente cartagenero que lidera una cruzada para que Cartagena tenga un nuevo estadio de béisbol.//CORTESÍA
Julio Farah, dirigente cartagenero que lidera una cruzada para que Cartagena tenga un nuevo estadio de béisbol.//CORTESÍA

Farah tiene razón. No se trata solo de cemento y gradas. Se trata de dignidad, de ofrecer un espacio donde las familias puedan disfrutar de un espectáculo de primer nivel. Un estadio con todos los estándares de la MLB, donde los niños corran por los pasillos con sus guantes, donde se vendan perros calientes y cervezas frías, donde los baños sean tan impecables como los de un hotel, y los palcos sean cómodos y modernos. Un lugar donde la emoción empiece mucho antes del primer lanzamiento.

Porque el béisbol no es solo un deporte: es una escuela de valores. Por eso, junto al estadio debe nacer también una escuela de formación beisbolera, seria y estructurada, con instructores de alto nivel y un mensaje claro: el que no estudia, no juega. Así se construyen ciudadanos responsables, disciplinados y soñadores. Así se fortalece el tejido social desde el deporte.

Maqueta Estadio Once de Noviembre presentada en el gobierno de Manilo Duque.//CORTESÍA
Maqueta Estadio Once de Noviembre presentada en el gobierno de Manilo Duque.//CORTESÍA

Este proyecto debe ser una causa ciudadana. No una promesa política más. Es el momento de que el Estado, el Ministerio del Deporte y la empresa privada unan fuerzas. Cartagena merece un estadio nuevo, no solo por nostalgia, sino por visión de futuro. Porque cada ladrillo que se ponga será una inversión en identidad, turismo, economía y orgullo local.

Barranquilla ya tiene su Édgar Rentería y se proyecta a ampliar el Metropolitano. Nosotros no podemos seguir aplaudiendo desde la grada de la historia. Cartagena también puede, y debe, tener un estadio digno, moderno, sostenible y con el sello del Caribe colombiano.

El periodista Freddy Jinete Daza lo resume con claridad: “Cartagena, por su historia, su tradición y su fervor, merece un estadio con estándares de Grandes Ligas. Ya es hora de dejar al Once de Noviembre como lo que es: una reliquia, un patrimonio. Pero el futuro necesita su propio templo”.

Freddy Jinete Daza, periodista cartagenero.//ZENIA VALDELAMAR-EL UNIVERSAL
Freddy Jinete Daza, periodista cartagenero.//ZENIA VALDELAMAR-EL UNIVERSAL

Y propone un nuevo escenario en la zona norte, en Tierra Baja, con conexiones de transporte, amplios parqueaderos y zonas recreativas. Un complejo deportivo que respire modernidad y orgullo.

Otros, como el dirigente Tito Quintero, creen que debe mantenerse en el mismo sector del Once de Noviembre, para no romper con la tradición. Lo importante, dice, es que el proyecto no siga en los cajones del olvido. “Hubo una propuesta durante la alcaldía de Manolo Duque, habría que desempolvarla”, recuerda con esperanza.

William Murra, quien fuera presidente de la Liga de Béisbol de Bolívar y luego presidente de la Federación Colombiana de Béisbol fue enfático en decir que el Once de Noviembre necesita es de una remodelación, pues su “estructura arquitectónica es una berraquera”. Según el exdirigente “hay que remodelarlo y modernizarlo.

Sin embargo, para que esto se logre convertir en realidad, afirma que lo primero que hay que hacer es ordenar la casa en Bolívar porque “ahora mismo no hay béisbol, puesto que los torneos que se están haciendo este año es a motu proprio, con dirigentes, padres de familia y alguno que otro empresario que les gusta el béisbol”.

El debate sobre el lugar es válido, pero hay algo que no admite discusión: Cartagena necesita un nuevo estadio. Un espacio que combine historia y futuro, que devuelva al béisbol su lugar central en la cultura deportiva de la ciudad. Porque si hay una ciudad en Colombia que puede llenar un estadio solo con su amor por el béisbol, esa ciudad es Cartagena.

Imaginen un escenario donde los Tigres reciban a los Vaqueros, con niños ondeando banderas, turistas comprando souvenires y el sol del Caribe cayendo detrás de las gradas. Imaginen escuchar, con el alma erizada, ese grito que une a generaciones: ¡Play ball!

El clamor crece y crece

Cartagena merece volver a vibrar con su deporte emblema. El nuevo estadio no sería solo una obra física: sería un acto de justicia histórica, una declaración de amor a la ciudad y a su gente. Porque si hace 78 años elegimos el béisbol sobre el alcantarillado, hoy elegimos el futuro sobre la resignación. Es hora de soñar, de construir y de volver a gritar con orgullo: aquí nació el béisbol de Colombia, y aquí sigue latiendo su corazón. Lea: Se rompe la racha: Colombia queda sin entrenadores en el Mundial 2026

Julio Farah reconoce el aporte que le han hecho Jimmy Char y Edinson Rentería para que Barranquilla tuviera un estadio tan lindo como el Édgar Rentería, y ahora reclama que la dirigencia cartagenera se ponga en la caja de bateo, conectar los hits de gestión para que La Heroica tenga un estadio digno de su historia y sus logros deportivos en la pelota caliente.

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