Eduardo Enrique Mongua Villafañe está feliz, pues logró escalar el Pico de Orizaba (México), a 5.700 metros de altura sobre el nivel del mar.
“El balance del Orizaba es muy bueno, ya que es una montaña muy técnica y es mejor que muchas otras por su nivel de inclinación. No solo pude desenvolverme en la parte técnica, sino que puse a prueba mi condición física. He superado una dura prueba, en la que se necesitaba mucha fortaleza en las piernas y la tuve. Soy el primer cartagenero en llegar ahí. Gracias a Iderbol por su apoyo”, expresa Eduardo, de 31 años, residente del barrio Los Jardines, en Cartagena, y licenciado en Educación Física de la San Buenaventura.
El Pico de Orizaba lo subió en 12 horas: 8 subiendo y 4 bajando.
En septiembre, Eduardo tendrá una nueva cita para escalar, esta vez en el Cerro Aconcagua (Argentina), a 6.962 metros de altura sobre el nivel del mar.
“Es en el Aconcagua en donde me darán la aprobación para subir el Monte Everest (8.848 metros), que será el gran desafío mío para el 2023. Entrenaré muy duro para mejorar la condición física, la idea es llegar una semana antes para adaptarme al clima”, detalla.
Eduardo Mongua Villafañe está feliz, pues logró escalar el Pico de Orizaba (México), a 5 mil 700 metros de altura sobre el nivel del mar.
Se siente orgulloso de sí mismo, de su fortaleza mental y física para alcanzar sus propósitos.
“El balance del Orizaba es muy bueno ya que es una montaña muy técnica y es mejor que muchas otras por su nivel de inclinación. No solo pude desenvolverme en la parte técnica sino que puse a prueba mi condición física. He superado una dura prueba, en la que se necesitaba mucha fortaleza en las piernas y la tuve. Soy el primer cartagenero en llegar ahí. Gracias a Iderbol por su apoyo”, asegura Eduardo, de 31 años, residente del barrio Los Jardines en Cartagena y licenciado en educación física de la San Buenaventura.
El Pico de Orizaba lo subió en 12 horas, 8 de ellas subiendo y 4 bajando.
“Me siento feliz, lo logré, me demostré así mismo que sí puedo. Esta es una prueba grandísima. El resultado fue sensacional”, agregó.
En septiembre, Eduardo tendrá una nueva cita para escalar, esta vez en el Aconcagua (Argentina), a 6 mil 959 metros de altura sobre el nivel del mar.
“Es en el Aconcagua en donde me darán la aprobación para subir el Monte Everest, que será el gran desafío mío para el 2023. Entrenaré muy duro para mejorar la condición física, la idea es llegar una semana antes para adaptarme al clima”, recalca.
Con este reto, Eduardo trata de llevarle un mensaje a los niños. “Pese a los obstáculos se pueden lograr los sueños. Ese es el mensaje para ellos, que tengan confianza, crean y sean disciplinados porque sí se puede”, remata.
Espera conseguir más patrocinios porque lo que se le viene es grande para él. “Quiero hace historia y dejar a Cartagena y Colombia en lo más alto del mundo. El Monte Everets, con el favor de Dios, me espera. Quiero estar ahí para cumplirle la promesa que le hice a mi hijo”, puntualiza.
Eduardo es un hombre de retos y claramente le falta el más importante. No da su brazo a torcer y va con todo...