El alma y el cuerpo. Universalismo musical y las escuelas populares es el tema principal de la vigésima edición del Cartagena Festival de Música, que durante estas dos décadas se ha consolidado como uno de los encuentros de su estilo más importantes de Latinoamérica, gracias a la calidad de sus invitados y a su curaduría temática.
Cada año, al iniciar enero, los escenarios más tradicionales de la capital de Bolívar, como el Teatro Adolfo Mejía, las Capillas de los hoteles Sofitel Santa Clara y el Charleston Santa Teresa, así como el Palacio de la Proclamación, reciben a destacadas orquestas, formaciones de cámara y solistas, nacionales e internacionales, que cautivan al público con su interpretación de algunas de las piezas más importantes del repertorio internacional.
En la edición con la que celebrará sus veinte años, que se realizará del 4 al 12 de enero de 2026, el Cartagena Festival de Música propone una exploración de dos corrientes de pensamiento musical: una universalista, simbolizada en el Alma, y otra, nacionalista, que tiene como metáfora el Cuerpo.
La primera parte de la programación de esta edición propone un itinerario que parte en la música del barroco, con Johann Sebastian Bach, y avanza por creaciones de otros compositores fundamentales del canon de la música clásica, como Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven y Franz Schubert.
Luego, el festival progresa hacia las obras de compositores que usualmente se asocian con las escuelas nacionalistas, especialmente del este y el norte de Europa. A través de expresiones populares y ritmos folclóricos, estos autores plantearon una concepción musical que hacía referencia a las tradiciones de sus países.
Las obras del noruego Edvard Grieg, el ruso Piotr Ilich Tchaikovsky, Bedřich Smetana, nacido en Bohemia, y el español Isaac Albéniz alimentarán esta parte del festival. A ellos se sumarán compositores latinoamericanos como los argentinos Carlos Guastavino y Alberto Ginastera, el cubano Ernesto Lecuona y los colombianos Adolfo Mejía y Luis Antonio Calvo, entre otros.
El XX Cartagena Festival de Música también reservará un espacio para la ópera italiana, que ha sido protagonista en ediciones recientes, con un concierto en el que se interpretarán composiciones de Gioachino Rossini, Gaetano Donizetti, Giuseppe Verdi y fragmentos de Don Giovanni, una de las óperas italianas que Mozart creó junto al libretista Lorenzo da Ponte.
Artistas invitados al Cartagena Festival de Música
En esta edición, la orquesta residente será la Orquesta de Cámara Franz Liszt, que desde 2020 tiene como director artístico a István Várdai. Fundada en 1963 por exalumnos de la Academia de Música Liszt Ferenc de Budapest, se ha consolidado como una de las agrupaciones de cámara más prestigiosas del mundo.
Entre las agrupaciones de cámara sobresalen el Cuarteto de cuerdas Indaco, de Italia; el ensamble vocal VOCES8 Scholars, de Reino Unido, y el cuarteto de cuerdas José White, de México.
El grupo de solistas invitados incluye a figuras como el ruso Maxim Vengerov, reconocido como uno de los más importantes violinistas de nuestro tiempo. También se destacan la violinista española Leticia Moreno, el violinista alemán Simon Zhu, el arpista francés Xavier de Maistre, la pianista alemana Elisabeth Brauß y la soprano italiana Mariam Battistelli, entre otros.
Por Colombia, que, como es tradición, tendrá un destacado papel en el Cartagena Festival de Música, estarán la Orquesta Filarmónica Juvenil de Bogotá, el Giovanni Parra Quinteto, el Bogotá Piano Trío y el violonchelista bogotano Santiago Cañón Valencia.
La programación finalizará con un concierto en la Plaza de la Aduana, en el que el quinteto del célebre clarinetista y saxofonista cubano Paquito D’Rivera compartirá escenario con la Orquesta Sinfónica de Cartagena, bajo la batuta de Paola Ávila.

Dos décadas de historia musical
El Cartagena Festival de Música nació gracias al impulso visionario de Víctor Salvi, legendario lutier y mecenas, y de Julia Salvi, cuya pasión y compromiso con la música clásica hicieron posible la creación de este espacio único.
Su legado se refleja hoy no solo en la continuidad del festival, sino también en el posicionamiento de programas surgidos a partir de este, como la Orquesta Sinfónica de Cartagena, la labor consolidada en el campo de la lutería, y la proyección internacional de jóvenes talentos colombianos que encontraron en este escenario una plataforma de crecimiento.
Desde sus inicios, el Cartagena Festival de Música ha promovido una identidad basada en la calidad musical, el diálogo entre culturas y la formación integral. La trayectoria del festival ha estado acompañada por grandes nombres de la música clásica internacional y por el compromiso constante con la visibilidad del talento colombiano y el repertorio nacional.
Con una propuesta curatorial única, el Festival ha convocado a algunas de las orquestas, solistas y ensambles más destacados del mundo, proyectando al mismo tiempo a jóvenes talentos colombianos y visibilizando el repertorio de compositores nacionales en un escenario internacional.
Desde 2013, bajo la batuta de su anterior director general, Antonio Miscenà, el evento se ha fortalecido un modelo temático que explora grandes líneas de pensamiento musical, y se ha profundizado en alianzas internacionales con instituciones como el Festival de Spoleto, el Teatro Comunale de Bologna, la Philharmonia Orchestra de Londres y la Escuela de Lutería de Cremona, entre muchas otras.

El Cartagena Festival de Música está profundamente arraigado en la vida cultural y social de la capital de Bolívar: fomenta el turismo cultural, enriquece el patrimonio local y trabaja junto a universidades, conservatorios y comunidades. En el plano nacional, es una vitrina internacional para el talento colombiano, un motor de oportunidades para quienes viven y sueñan con la música.
En reconocimiento a su impacto sostenido, el Congreso de la República de Colombia declaró al Festival Patrimonio Cultural de la Nación mediante la Ley 2340 de 2023. Además, recibió la Orden Civil al Mérito de Cartagena, resolución 152, 2014, reafirmando así su importancia como proyecto cultural, educativo y artístico para el presente y el futuro del país y de la capital de Bolívar.

