Las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre Jesucristo desataron una reacción institucional de la Iglesia católica en Colombia. Tras un discurso pronunciado en el Hospital San Juan de Dios, en el que el mandatario hizo especulaciones sobre la vida de Jesús y cuestionó conceptos centrales del cristianismo, la Conferencia Episcopal emitió un pronunciamiento en el que pidió respeto por las creencias religiosas de los ciudadanos.
En su intervención, que se extendió por más de tres horas y abordó diversos asuntos, el jefe de Estado afirmó que Jesús “debió tener relaciones sexuales, probablemente con María Magdalena”, y sostuvo que no lo llama Cristo porque se trata de un término griego que, según dijo, alteró su mensaje. También aseguró que Jesús fue un revolucionario y que por esa razón lo mataron. Estas afirmaciones generaron inconformidad en sectores religiosos que consideraron que se vulnera el respeto debido a la fe. Lea: Duras críticas a Petro por atacar a Trump a una semana de su reunión
La respuesta de los obispos fue clara al marcar límites entre las funciones del poder civil y el ámbito de la fe. “Ninguna autoridad civil está llamada a emitir juicios de carácter teológico sobre las creencias de los ciudadanos”, señalaron en el comunicado difundido por la Conferencia Episcopal.

Iglesia recuerda el alcance de la laicidad del Estado en Colombia
En su pronunciamiento, los prelados recordaron que el respeto por las creencias religiosas está consagrado en la Constitución y subrayaron que la figura de Jesucristo no puede reducirse a una lectura exclusivamente histórica o moral. Para la Iglesia católica, “Jesucristo es el Hijo único de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, centro de nuestra fe y esperanza”.
La Conferencia Episcopal también hizo énfasis en el papel del Estado frente a la diversidad de convicciones religiosas. A su juicio, la neutralidad estatal no debe interpretarse como un desconocimiento de la fe de millones de ciudadanos. “La laicidad del Estado no implica desconocer o deslegitimar las creencias religiosas, sino asegurar la libertad de todos para profesarlas y vivirlas sin discriminación”, añadió el comunicado.
Finalmente, la Iglesia insistió en que el debate público debe darse en un marco de respeto mutuo, especialmente cuando se abordan temas sensibles para amplios sectores de la sociedad colombiana. Con este llamado, los obispos buscan reafirmar la importancia de la libertad religiosa y la convivencia en un país plural.

