El expresidente César Gaviria salió al paso del debate político que se desarrolla en el Congreso por la moción de censura contra el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, promovida tras la operación militar que dejó varios menores fallecidos.

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Redacción ColombiaAunque más de un centenar de congresistas impulsa la salida del jefe de la cartera, el líder del Partido Liberal pidió evitar decisiones precipitadas y revisar el panorama completo antes de responsabilizar a funcionarios del Gobierno.
Gaviria reconoció que las consecuencias del bombardeo son “profundamente dolorosas”, pero advirtió que la discusión pública ha tomado un rumbo “desenfocado” y que el país necesita “coherencia, no chivos expiatorios”. A su juicio, el debate debe considerar los alcances reales de la estrategia de seguridad, así como las responsabilidades compartidas dentro del Estado. Lea: Radicada moción de censura contra Mindefensa por muerte de menores en bombardeos
Según el expresidente, la administración del presidente Gustavo Petro vivió dos años en los que, en su opinión, hubo renuencia a ejercer un liderazgo claro frente a la Fuerza Pública. Por eso, consideró que impulsar la salida de Sánchez sería un error, pues implicaría retirar a un funcionario que, de acuerdo con él, empezó a ejecutar una política de seguridad más definida.

Gaviria insistió en que la primera obligación del Estado es proteger la vida, pero también evitar que los grupos armados sigan actuando con la impunidad que han conservado durante largo tiempo. Ese balance, afirmó, es “complejo, pero indispensable”.
Gaviria cuestiona el papel del Alto Comisionado para la Paz
El líder liberal también aprovechó para hacer una crítica directa al alto comisionado para la Paz, Otty Patiño. Calificó su labor como una “errática y profundamente cuestionable gestión” y señaló que la falta de resultados concretos ha agravado el panorama de seguridad en varias regiones del país.

Según Gaviria, la ausencia de una hoja de ruta clara, así como la desconexión con las realidades territoriales, ha debilitado la confianza en los procesos de diálogo y sometimiento con estructuras armadas ilegales.
Para el expresidente, retirar a Sánchez en este momento sería contraproducente y afectaría la capacidad del Estado para responder de manera seria y continua frente a los grupos armados, un reto que —dijo— sigue siendo prioritario para la estabilidad del país.
