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Cartagena

Así se vería Cartagena con un tranvía, según la IA

Sería un poco utópico imaginar esta escena en la ciudad, sin embargo, la conversación debería estar sentada para la Cartagena futurista.

Así se vería Cartagena con un tranvía, según la IA

¿Cómo se vería Cartagena con un sistema multimodal? Así sería a la luz de la Inteligencia Artificial // Imagen generada con Inteligencia Artificial.

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Un vagón moderno pasa frente a la Torre del Reloj. Las murallas se reflejan en sus ventanales como si la historia colonial y el futuro se encontraran en un mismo instante. Más allá, otro tranvía recorre Bocagrande iluminado en la noche, mientras turistas y locales comparten asiento. La escena no es real, al menos todavía: fue generada por inteligencia artificial para imaginar cómo luciría Cartagena si se atreviera a soñar con un sistema férreo en pleno siglo XXI.

La Heroica lleva décadas atrapada en el mismo dilema: calles angostas, trancones eternos y un sistema de transporte que nunca alcanza. Hoy, los cartageneros pierden horas entre buses atestados, taxis costosos y mototaxis que funcionan como tabla de salvación. En medio de ese panorama, hablar de un tranvía suena a utopía. Pero tal vez la pregunta no sea si es posible, sino si la ciudad está dispuesta a pensarlo. Lee también: Así se vería terminada la vía Perimetral de Cartagena, según la IA.

Un sistema multimodal que conecte y compacte la ciudad // Imagen generada con Inteligencia Artificial.
Un sistema multimodal que conecte y compacte la ciudad // Imagen generada con Inteligencia Artificial.

Una Cartagena sobre rieles

“Cuando se sueña una ciudad inteligente hay que hablar de movilidad multimodal. Y en ese futuro, el tranvía puede ser la columna vertebral”, dice Santiago Murillo Arrubla, director de Smart City Cartagena.

En su visión, un sistema de rieles no solo aliviaría el tráfico. Sería también una herramienta de justicia urbana: uniendo el Centro Histórico con barrios como el Pozón, Nelson Mandela o La Boquilla, zonas que por años han estado desconectadas del corazón económico y turístico de la ciudad. “Lo mismo pasó en Medellín con la Comuna 13. Estaba segregada, pero cuando llegó el transporte público de calidad se democratizó el acceso al centro”, recuerda Murillo.

Las imágenes de la IA muestran esa Cartagena posible: rieles elevados resistiendo las lluvias en la Avenida del Lago, estaciones modernas y vagones que atraviesan las murallas como una postal insólita.

El tranvía sería un círculo de inclusión: una gran línea que rodee la ciudad y de la que salgan ramales hacia comunidades alejadas // Imagen generada con Inteligencia Artificial.
El tranvía sería un círculo de inclusión: una gran línea que rodee la ciudad y de la que salgan ramales hacia comunidades alejadas // Imagen generada con Inteligencia Artificial.

La memoria de un tren olvidado

Aunque parezca un sueño futurista, Cartagena ya conoció lo que era vivir sobre rieles. En 1894 se inauguró el Ferrocarril Cartagena–Calamar, una obra que conectaba la ciudad con el río Magdalena, entonces la arteria fluvial más importante del país.

Por sus vagones viajaban mercancías, viajeros y esperanzas de progreso. El tren unía al Caribe con el interior y convirtió a la ciudad en un nodo estratégico. Pero el auge de las carreteras y el abandono estatal lo fueron apagando. Hoy apenas sobreviven fotos amarillentas y relatos nostálgicos. Pensar en un tranvía es, en cierta forma, tender de nuevo esos rieles, ya no hacia el río, sino hacia la propia ciudad.

Medellín, el espejo cercano de La Heroica

En Colombia ya existe un ejemplo concreto: el Tranvía de Ayacucho en Medellín. Inaugurado en 2015, es un sistema de 4,3 kilómetros que se convirtió en símbolo de la transformación urbana. Contra todo pronóstico, logró atravesar empinadas laderas y hoy transporta miles de personas cada día, enlazando barrios populares con el centro. Murillo no duda en mencionarlo como referente:

Democracia sobre rieles

Pero quizá lo más disruptivo de un tranvía no sería lo tecnológico, sino lo social. “El tranvía no es para turistas ni para la élite. Es para los cartageneros que se levantan a las tres de la mañana para ir a trabajar y no tienen un transporte digno”, asegura Murillo.

La propuesta incluso plantea integrar a los más de 60.000 mototaxistas que hoy trabajan en la informalidad. No como enemigos, sino como aliados: convertidos en alimentadores del sistema, conectando barrios y estaciones, con posibilidades de formalización.

En esa lógica, el tranvía sería un círculo de inclusión: una gran línea que rodee la ciudad y de la que salgan ramales hacia comunidades alejadas. Una Cartagena más compacta, donde la distancia entre la periferia y el centro se acorte no solo en kilómetros, sino en oportunidades.

Pero quizá lo más disruptivo de un tranvía no sería lo tecnológico, sino lo social // imagen generada con Inteligencia Artificial.
Pero quizá lo más disruptivo de un tranvía no sería lo tecnológico, sino lo social // imagen generada con Inteligencia Artificial.

Un futuro que interpela a Cartagena

La IA ya nos mostró la postal: tranvías modernos frente al mar, estaciones que parecen escenarios de otra ciudad. Pero lo que de verdad importa es la conversación que esas imágenes abren.

Hoy Cartagena tiene millón y medio de habitantes. Pero hay que pensar en un tranvía para ocho millones, porque aquí hay población flotante y turismo. No se diseña para hoy, sino para los próximos 50 años”

 Santiago Murillo.

El tranvía es, por ahora, una ficción. Una provocación para pensar la Cartagena que podría ser. La misma que alguna vez tuvo un ferrocarril y lo perdió, la que hoy se paraliza en sus trancones, y la que quizás, en unas décadas, podría verse reflejada en los ventanales de un vagón iluminado que atraviesa la noche entre las murallas. Lee también: Fotos: Así luciría Bazurto sin el mercado público, según la IA.

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