Empezamos este recuento ambiental por el periódico El Universal, fundado en 1948, con la gratificación de que existe un compromiso con el planeta.
¿Sabía usted que aquellos periódicos que sobran son agrupados en una bodega y entregados a empresas que se encargan reciclarlos? Unas seis toneladas de periódicos cada mes sirven para fabricar desde cartones con los que empacan los huevos, hasta servilletas o papel más grueso.
Pero no es la única manera con la que se trata de minimizar el impacto ambiental.
“Las empresas de periódicos siempre hemos estado muy preocupadas por el ambiente, porque es donde vivimos y van a vivir nuestros hijos, nietos y demás. Desde hace mucho tiempo, el papel con el que se hacen los diarios sale de unos cultivos de árboles que se reemplazan después de ser cortados. Todos los bosques papeleros son renovados. Eso es un ciclo, igual que cuando se cultiva, por ejemplo, arroz o cualquier otro producto agrícola. Todas las papeleras están obligadas a sembrar cada árbol que cortan”, explica Gerardo Araújo Perdomo, Gerente General del periódico El Universal.
Así, el papel que compra Editora del Mar para hacer sus productos (El Universal, Q’hubo, El Teso y revistas) viene únicamente de empresas comprometidas con renovar los bosques.
“Siempre estamos buscado productos que sean amigables, para tratar de reducir el impacto ambiental a cero. Todo lo que usamos es reutilizable, incluso las planchas de aluminio son reutilizables”, añade Gerardo Araújo.
Las planchas se utilizan para transferir texto e imágenes al elemento que se va a imprimir y a veces son necesarias por cada nuevo trabajo de impresión. El Universal no solo las reutiliza, sino que las recicla al ser de aluminio.
Alonso Doria, jefe de Servicios Generales de El Universal, aclara que la gran parte del papel que entra a esta empresa no va a la basura, sino que tiene una nueva vida.
“Por ejemplo, cuando sobra papel blanco limpio, las personas lo adquieren para labores de modistería, o incluso para empacar productos”, dice. Además explica que tienen unas ‘tulas’ (bolsas enormes de tela) donde se empaca todo aquel papel que esté apto para reciclarse y que es entregado para su posterior conversión.
En todo el mundo las tintas son consideradas ‘desechos peligrosos’, por lo cual El Universal debe asegurarse de que no supongan un riesgo para la comunidad ni la naturaleza.
“En el caso de las soluciones de las tintas, debemos llamar a una empresa para que haga la correcta disposición final de los desechos sobrantes, que por ningún motivo deben ir a los cuerpos de agua”, complementa Alonso Doria. “Esto también aplica a los papeles manchados con tinta virgen (pues el papel sucio con este tipo de tinta no lo recibe la empresa de reciclaje) y lo mismo pasa con los trapos que se usan para limpiar la rotativa... todos esos residuos deben tener un manejo de disposición final”.
Hay que resaltar que las tintas que adquiere El Universal son, en su mayor porcentaje, a base de aceite de soya, otras soluciones y pigmentos, por lo cual dejan una huella menos agresiva en el ambiente.

“En 1992 El Universal es trasladado a la nueva sede frente al Castillo de San Felipe. Allí se inicia otra modernización del periódico con una nueva rotativa, sala de redacción computarizada, con periodistas profesionales.
“El periódico ahora posee los más modernos avances e inclusive tiene su propia página Web, que lo proyecta nacional e internacionalmente. En fin, la Etapa del Castillo de San Felipe ha sido la de la modernización, de la puesta a tono con los tiempos modernos: con tecnología electrónica de la impresión y fotocomposición sistematizada offset.”*
Historia de un periódico, por Darío Morón.



