En un encuentro mágico se convirtió el momento que vivieron Luis Guillermo Linares (coordinador de manejo de fauna silvestre del Parque Chingaza), Cristián Zuluaga Castrillón y Andrés Díaz Castro (Guardaparques Voluntarios), al estar frente a frente a una osa con su osezno cerca de la quebrada Babilonia en pleno Parque Nacional Chingaza.El personal del Parque había tenido reportes de la presencia de un oso andino en inmediaciones del bosque de Encenillos y Cucharos que rodea la quebrada Babilonia, afluente del río Chuza, lo que motivó una visita al lugar, con el fin de registrar rastros de su actividad como comederos, huellas y rascaderos. Además para instalar cámaras-trampa para obtener un registro fotográfico.Al llegar al lugar se encontraron indicios frescos como huellas y piñuelas recién consumidas por el oso. Estas evidencias les indicaban que podía estar muy cerca, y fue así, cuando al ingresar al bosque se encontraron ante la presencia de la osa y su osezno. En segundos ascendieron a un árbol alto, estrategia que utilizan para evadir el peligro y para la búsqueda de frutos y dormideros para descansar.Este tipo de encuentros muestran como las labores de conservación que se hacen en Parques Nacionales Naturales, rinden fruto, además son un indicador del buen estado de los ecosistemas esta área protegida. El equipo de trabajo del Parque Chingaza ha desarrollado una buena labor al conocer y trabajar en estrategias efectivas de manejo y conservación de la única especie de oso para Suramérica, el oso andino Tremarctos ornatus, que para Parques Nacionales Naturales es considerado una especie de valor objeto de conservación.Dentro de las propuestas de monitoreo que viene adelantando el Parque, está la vinculación de la comunidad local para la implementación de investigación participativa. El objetivo del proyecto es identificar y reconocer las necesidades que requiere la especie para su supervivencia y la búsqueda de estrategias conjuntas para la ejecución de programas agropecuarios sostenibles, que permitan la interacción sana entre el oso y las actividades humanas. Por su parte el programa de Guardaparques Voluntarios, permite que cualquier persona pueda apoyar este tipo de iniciativas y además vivir una experiencia única como ésta.Era el tercer día como guardaparque voluntario y tuve este magno encuentro. En ese momento no comprendía muy bien de sus comportamientos, y mucho menos sabía de cómo yo, un estudiante en ciencias sociales, citadino y ávido de salidas de campo, debía reaccionar ante semejante e imponente Oso. Sin embargo, la experiencia y confianza de los dos compañeros, me hicieron gozar de ese día, que se inscribe en los días que uno, extrañamente, quiere en la vida. En definitiva, el Páramo de Chingaza necesita de muchos Anteojos para seguir deleitando y recreando como el gran epicentro de conservación para la humanidad”. Manifestó Cristian Zuluaga Castrillón.Por su parte Andrés Díaz Castro comentó: “La osa y su osezno subieron a un árbol, estuvieron delante de nosotros aproximadamente 10 minutos, brindándonos un espectáculo de felicidad y asombro absoluto, algo que nos sorprendió aquel día, ya que la osa en ningún momento mostró señales de agresión hacia nosotros, todo lo contrario, parecía ser curiosa, estando atenta a nuestra presencia sin perder de vista a su pequeño cachorro. Alguna vez un chamán me dijo, “Aquel día que entres a los dominios de la madre tierra y de sus seres, si tu alma está en paz y tú estás en paz con la madre tierra ella lo estará contigo y los seres que habitan en ella serán tus hermanos y te cuidarán”.Para Luis Guillermo Linares del Parque Chingaza, esta es una recompensa de la vida y de la naturaleza al tener ante tus ojos a una especie que está vulnerable, y ver cómo todos los esfuerzos que se han hecho tienen resultado, para que especies como esta continué presente en el ecosistema de páramo, el que nos provee de agua a los colombianos.Para los indígenas tunebos, el oso de anteojos es un animal totémico que representa un espíritu benévolo en los bosques. Algunos de sus cantos relatan la leyenda de Manoba, el oso que devolvió la libertad y recibió de los dioses Sira y Bitua, el encargo de guiar a su pueblo.Parque Nacional Natural ChingazaA poco más de una hora de Bogotá, se encuentra el Parque Nacional Natural Chingaza con 76.600 hectáreas. Allí se puede observar los emblemáticos frailejones que, junto con las árnicas y los musgos de pantano, conforman un hermoso y singular conjunto. El Parque está ubicado al nororiente de Bogotá en los departamentos de Cundinamarca y Meta.Chingaza es una verdadera fábrica de agua. Prueba de ello son las lagunas de Siecha y Chingaza, de origen glaciar. Allí existe el gran embalse de Chuza, el cual suministra el agua a la capital.El embalse de Chuza, situado dentro del parque Chingaza, es el centro del sistema Chingaza de la Empresa de Acueducto de Bogotá, que aporta un 80 % del agua potable de alta calidad que llega los hogares bogotanos. Emotivo encuentro entre una osa y su cría en el parque nacional Chingaza. Cortesía Los osos vistos por los funcionarios pertenecen a la familia oso andino tremarctos ornatus. Cortesía